¿Y si no?
...me encanta este blog...

Calor, límites

By oLiD
Asociado al tedio y al aburrimiento en esta ocasión (ya que no siempre es así, también evoca fiesta y frescura), no hay nada peor.

Pero no es tan solo tedio, no...es una sensación común pero que pocas veces había expresado, quizás por estar acostumbrado a ella.

Es algo así como estar cansado de las cosas básicas, de los primeros temas o los primeros pasos, que ya sabemos todos que son necesarios ya que sin ellos no entenderías lo demás...pero cuando te los saltas y entiendes todo lo demás, y no sólo eso, sino que vas más allá, bueno, vas no...quieres ir más allá, porque no se te permite ir más allá...

Quizás sea una cuestión de percepción: me han educado sin límites, tengo poca sensibilidad al castigo (o eso dice un test, motivacionalmente hablando), y soy impaciente.

Quizás sea sólo una cuestión de apetencia: rechazo de manera innata todo lo que no me aporta un ápice de diversión, un mínimo (alto) de interés, de emoción.

También puede ser una falta de disciplina: nunca la he tenido, y soy consciente de la necesidad de tenerla, aunque me cueste empezar a tenerla habiendo pasado el periodo crítico en el que debería haberla aprendido.

Pero sea lo que sea, siento que mi entorno me limita, y no me siento cómodo: esos límites son algo extraño, algo ajeno con lo que no estoy familiarizado, como si llevase unos zapatos dos tallas menores.

Todo eso es aversivo, disminuye mi probabilidad de conducta, hace que no tenga ganas, que pierda la motivación.

Pero también está el otro polo...las cosas que hago, las hago por unos motivos: estudio mi carrera porque me apasiona, transmito lo que sé porque me hace sentir útil, y pierdo el tiempo en juegos de ordenador porque me evade en cierto sentido de la realidad. Pero esos reforzadores de conducta tienen algo en común: la percepción de libertad, de no haber límites...es justo eso lo que hace que sean reforzadores, estímulos apetitivos, metas que motivan.

Por eso sigo aquí, por esa ilusión y sensación de esfuerzo y realización que puedo percibir y que puedo crear en otras personas, porque estoy convencido de que lo que hago tiene un fin más allá de mi.

Y llego a la conclusión de que posiblemente mi mayor motivación no sea tanto obtener reforzadores apetitivos, como el hecho de proporcionarlos a otras personas y poder transmitir lo que yo siento, de poder hacer que otras personas sientan que no tienen límites.

Por eso yo mismo dejo de ser cuando siento que lo que transmito son esos límites, o cuando yo mismo soy víctima de esas barreras; por eso mismo, yo soy más yo que nunca cuando me transmiten un sentimiento de gratitud, de emoción...cuando me siento identificado en ellos.

Y bueno...por ahora poco más me queda por decir...ultimamente escribo poco por aquí, quizás cambie.

Gracias.


 

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