De mis compañeros de piso, hasta mediados de 2010
Escribo después de puf con la ocurrente idea de hacerle un homenaje a todas esas personas con las que he compartido piso estos tres años que llevo en Málaga estudiando.
Antes he de decir que vivo en un piso compartido con 3 cuartos, cocina, WC y salón, aunque esto no es exactamente así, ya que el salón lo tiene mi casero/compañero, Antonio, como fornitorio eventual, y no es normalmente accesible; después hay dos habitaciones normales con sus puertas y tal, y la mía, que es la más grande y además tiene un WC propio. Todas las puertas, incluida la del pseudosalón, tienen su cerradura, por lo que más que un piso esto para una especie de hostal (ultimamente más, ya que nadie se ha quedado aquí más de 2 meses seguidos).
Cuando llegué, a finales del...2008 creo, me instalé en una de las habitaciones más pequeñas, y en ese momento mis compañeros eran Juan y...¿Javi?, no me acuerdo bien del otro tipo.
Pero bueno, Juan era un tipo titulado en arquitectura que al parecer no había encontrado trabajo en su ciudad y se vino aquí provisionalmente, era bastante introvertido y el mayor recuerdo que tengo de él se remonta a una ocasión en la que vino mi padre a traerme cosas a Málaga y quería pasar al WC (por entonces yo no tenía habitación con WC propio, recordad), y en el WC estaba Juan, el cual tardaba mil, y la escena fue la siguiente: mi padre asomándose por mi cuarto gritándome que se cagaba, yo asomándome al pasillo gritándole a Juan que terminase de cagar que mi padre se cagaba, y Juan gritándome desde el WC que ya terminaba, que esperase. Tenía una novia en Granada que de vez en cuando venía a verle, desordenaba toda la cocina y nos hablaba a los demás compañeros con un tono de reprensión extraño...parecía tener complejo de madre o algo así. En fin, a los meses, Juan se marchó a Granada, o eso creo recordar.
El otro tipo, supuestamente Javi, era calvo, bajito, y siempre iba trajeado, lo cual una vez incitó mi curiosidad y le pregunté por su trabajo, a lo que me respondió que vendía "bonos de descanso", una especie de tickets que canjeabas por días en spas u hoteles, o eso entendí. Creo que era del norte o algo así, hablaba demasiado bien como para ser andaluz. A los meses, al igual que Juan, se fue, creo que para el norte de nuevo.
En ese momento el piso se quedó solo, hasta que entró otro tipo, se un vigoréxico llamado Nico que sólo comía pasta y estudiaba informática. Parecía simpático, aunque pagó un mes y se fue a la semana dejándose algunos trastos en su habitación. Nunca regresó a por ellos.
Tras esto entró Olek, un...ruso...eslavo...moldavo...no sé, de por ahí, de unos 35 años, que se dedicaba a hacer un curso de...no me acuerdo. Hablaba español regular. Este tipo acabó yéndose por no poder pagar el alquiler, Antonio tuvo problemas con él al parecer...quizás le dejase alguna deuda.
Al mismo tiempo que Olek, entró Manolo, un banquero orondo con el que entablé cierta amistad y acabamos sin querer saber nada el uno del otro por motivos que no diré ("sólo hablaré de una persona en su ausencia para decir cosas buenas..."). Se fue supongo porque la convivencia era un poco extraña.
Y creo que me he saltado a un par de holandesas que vinieron el verano pasado, creo, una rubia y otra morena, estudiantes de literatura, que venían a España a conocer mejor el idioma y la cultura. Al menos una de ellas conoció bien la cultura gracias a mi casero/compañero (a partir de ahora "compasero"), que se la trajinaba (he aquí mi asombro al ver como el corrector de google no me tacha la palabra trajinaba, no sabía que existiera) en su fornitorio, con la consecuente bronca con su novia (de la cual hablaré más adelante supongo). Estas chicas eran simpáticas, aunque bastante cerdas las tipas, la cocina pocas veces ha estado más sucia, suciedad que yo me negué a limpiar y que limpiaba la novia de mi compasero.
Al finalizar el verano de ese año, estas dos chicas volvieron a Holanda y...laguna mental...creo que fue entonces cuando entraron Olek y Manolo xD.
Después de eso...mmm...bueno, no recuerdo en qué orden, así que iré hablando un poco de las restantes personas que pasaron por el piso en el que vivo:
Daniel el uruguayo, un tipo tremendamente introvertido que apenas salía de su cuarto y que era internet-dependiente (es decir, más de lo que lo somos la mayoría). Famosa su frase de "José, ¿volvió ya el ínternet?
El que estudiaba derecho, que no me acuerdo de su nombre ahora mismo, probablemente Alberto o algo así. Era un tipo que decía haber venido de currar de Noruega y haber ganado pechá de pasta, y que no estaba nada contento con el piso porque no tenía salón. Duró un mes.
También entró un hombre cuya mujer le había dado un tiempo por no se qué motivos, y se buscó esa habitación para vivir mientras tanto. Al parecer todo acabó bien y pudo volver a su casa.
Elisa la italiana, una chica bastante simpática que iba a su bola, pero con la que se podía charlar si se coincidía con ella en la cocina. Estaba de Erasmus, así que se fue hace poco a Madrid para terminar el curso y volver a Italia. Dejó una nota de despedida y todo, que considerada.
Y actualmente vivo con Jose el desconocido, un tipo mayor, de unos 40 años posiblemente, al cual no conozco, y creo que lleva viviendo aquí más de 2 semanas...todo un misterio.
En fin...esos creo que han sido hasta la fecha de hoy mis compañeros de piso, algunos mejores, otros peores...pero todos han tenido la gran suerte de haber compartido piso conmigo.
Espero que donde estén les vaya todo bien, yo me voy a tomarme una cerveza por ahí que ya toca.
Un saludo!
